Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) pueden presentar dificultades para interpretar indirectas, dobles sentidos, ironías, sarcasmos o mensajes implícitos. En ocasiones, pueden entender las palabras exactamente tal y como se han dicho, sin interpretar aquello que la otra persona pretende comunicar más allá del mensaje literal.
Por eso, ante una pregunta o una indicación, pueden responder de forma muy concreta y literal.
Una comunicación clara, directa y explícita facilita la comprensión y favorece la participación de todas las personas. Adaptar nuestra forma de comunicarnos no significa hablar de manera diferente, sino ofrecer a cada persona las herramientas que necesita para comprender y ser comprendida.






